Cómo me fui de au pair a Alemania

En 2018 yo quería ir a Alemania a como diera lugar. Busqué escuelas de idiomas, pedí precios, y el que me contestaron se me quedó grabado: ochenta y cinco mil pesos mexicanos por un curso de dos semanas. En ese entonces eran como cuatro mil cuatrocientos dólares. Dos semanas.

Yo no tenía eso

Ni cerca. Y me acuerdo del bajón, porque hasta ese momento el plan era ese, no había otro. Se lo conté a una amiga, medio quejándome, y ella me soltó una palabra que yo nunca había oído: au pair.

Me puse a investigar y era exactamente lo que yo necesitaba: vives con una familia, ayudas con los niños, ellos te dan casa y comida y una mensualidad, y tú te dedicas a vivir el idioma. Lo único es que casi todo lo que estaba escrito hablaba de mujeres, y me costó un rato entender que los hombres también podíamos.

Había agencias que te lo tramitaban todo, cobrando, y había también una página donde las familias y los au pairs se buscan directamente, AuPairWorld. Hice todo el trámite yo solo por ahí. Me ahorré lo de la agencia y de paso entendí cómo funcionaba cada paso.

La familia

Terminé con una familia de Lüdinghausen, un pueblo a cuarenta minutos de Münster, con tres niños. Y desde la primera videollamada todo fue en alemán. Nunca inglés, nunca español, ni por accidente. Eso me daba pánico. Y fue justo lo que me sirvió.

En la entrevista de la embajada alemana en la Ciudad de México yo no llevaba certificado. Me entrevistaron en alemán y con eso bastó. Ahí aprendí algo que sigo repitiendo: un nivel no se define por una calificación.

El vuelo

1 de agosto de 2018. Los Ángeles, San Francisco, Reikiavik, París, Düsseldorf. Cuatro escalas. Poco más de seis mil pesos, como trescientos dólares, y una mochila. Tenía veinte años y era la primera vez que pisaba Europa.

Me pagaban 260 euros al mes. Lo digo porque a veces la gente asume que uno se va por el dinero, y no: nunca me fui por el dinero. Me fui porque era la manera de estar adentro del idioma todos los días, y esa era la única parte que no se podía comprar desde Hermosillo.

Por qué te cuento esto

No para venderte el au pair. Es una de muchas maneras, cambia según tu país y tu situación, y si te interesa vas a tener que investigarla tú con calma.

Te lo cuento por lo otro. Cuando vi los ochenta y cinco mil, mi conclusión fue «entonces no puedo ir». Y era una conclusión equivocada, nada más que yo todavía no sabía lo suficiente para darme cuenta. Me faltaba una palabra que nadie me había dicho.

Si estás en ese punto donde ya viste el precio y ya te resignaste, pregúntale a más gente antes de cerrar el tema. A mí me destrabó todo una plática con una amiga.

Soy Juan. Enseño alemán en TikTok (@juanescalonaidiomas) y escribo cuadernos de gramática en PDF. Si algo de aquí no te quedó claro, déjamelo en los comentarios de cualquier video y ahí te contesto.

Si te sirvió esto

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